– por Jack Ewing
El diccionario define la palabra “sostenible” como: “relacionado a un proceso que cosecha o utiliza un recurso de tal manera que el recurso no se agota ni se daña gravemente.” La palabra se ha usado durante muchos años, por lo menos desde 1727 según el diccionario Merriam-Webster. En años recientes, con el aumento de interés en el medio ambiente y preocupación sobre el agotamiento de nuestros recursos naturales, la palabra se oye frecuentemente. Es fácil conseguir información sobre el tema de vivir soteniblemente y sobre productos que facilitan la vida sostenible. Eficiencia en el uso de energía es la preocupación principal, pero también hay que pensar en eficiencia en el uso de agua, responsibilidad social, amistad general con el medio ambiente, y otros.
Cuando hablamos del medio ambiente la palabra sostenible significa que no utilizemos los recursos más rapido que el tiempo necesario para reemplazarlos. Nuestras acciones no causan el deterioro del medio ambiente. Si somos sotenibles podemos continuar a haciendo las cosas en la misma manera por tiempo indefinido y el medio ambiente se mantendrá mas o menos igual. La palabra no necesariamente significa que el medio ambiente se encuentra en buen estado, sino solamente que no está empeorando.
Otra palabra que está relacionada con la misma idea es “biodiversidad.” Según el diccionario Merriam-Webster el primer uso de la palabra no fue hasta 1985. Se define como: “diversidad biológica en un ambiente que se indica por las cantidades de las diferentes especies de flora y fauna.” Cuando nuestras actividades destruyan especies de seres vivos, la biodiversidad disminuye, y cuando promuevan un aumento en la cantidad de especies, la biodiversidad aumenta. En realidad la biodiversidad aumenta cuando los seres humanos dejan la naturaleza en paz. La unica acción humana que puede promover un aumento en la biodiversidad es la protección de la tierra de tal manera que no puede ser degradada. La Madre Naturaleza hace el resto.
Los Tiempos de Antes
Muchos de los propietarios originales alrededor de Dominical adquirieron sus tierras en los años 30 y 40 por medio del programa de titulación del gobierno. La ley permitía que una persona podría adquirir titulo a hasta un máximo de 100 hectareas de tierras nacionales sin dueño. El solicitante tenía que demostrar que había poseido la tierra durante diéz años y que la había puesto a producir. Cuando yo llegué a esta zona en el año 1972 muchos del los propietarios locales tenian fincas de menos de 100 hectareas que habían adquirido por medio del programa de titulación. Don Rodolfo García era típico entre los propietarios.
Él y su esposa, Doña Inéz, y sus siete hijos con edades entre dos a diecisiete años, vivían en una humilde casa de madera. La madera para la casa era de la misma finca. Su consumo de energía era muy poco. No tenían corriente eléctrica. La familia cocinaba con leña y usaba candelas y lámparas de kerosina para alumbrar la casa. Don Rodolfo viajaba a San Isidro dos veces por mes en su pequeño pickup de disel. El agua les llegaba por gravedad y no era necesario consumir energía en el bombeo. El hogar tenía un baño y una pila con la llave de chorro abierta todo el tiempo. Una vez pregunté a Doña Inéz por que no cerraba la llave cuando no estaba usando el agua. “Que importa?” me preguntó, y yo no tuve respuesta. Solamente la casa de ellos usaba el agua de la naciente ubicada en la misma finca. Toda la gente tenía suficiente agua y en realidad dejar la llave abierta o cerrada no tenía importancia. El sobrante de agua salió de la pila y cayó en un desague y eventualmente terminó en la misma quebrada donde hubiera quedado si no la hubieran captado para el acueducto en el primer lugar.
El agua que salía de la casa contenía residuos de jabón y pedacitos de comida que se lavaba de los utensilios de cocinar y comer. Los pollos de Doña Inéz fueron los primeros en aprovechar los pedazos de comida apenas llegaba al desague, y una vez que llegaba a cierta distancia de la casa aves silvestres también la aprovechaban. Cuando el agua llegaba a la quebrada estaba clarita y no afectaba visiblemente la calidad de la quebrada. Nadie se preocupaba por el agua y nadie se preocupaba por contaminación. El servició sanitario era una casita de madera construida sobre un hueco en la tierra, y cuando el hueco estaba lleno, simplemente hicieron otro a unos poco metros de distancia y movieron la casita. Llenaban el hueco viejo de tierra y sembraban un árbol o unos arbustos en el lugar. El medio ambiente podría aguantar el impacto de las actividades cotidianas y no estaba en un estado de deterioro. En ese tiempo el hogar de la familia García estaba sostenible.
Don Rodolfo adquirió 80 hectareas de puro bosque a finales de los años 30. Trabajó duramente para talar el bosque y sembrar pasto. A veces sembraba frijoles en cada parcela recien volteada, y cultivaba maíz para sus chanchos en una hectarea de tierra mas o menos plana en las partes bajas de la finca. Dos años después de adquirir la tierra, Don Rodolfo consiguió 1500 colones prestados de su suegro y compró nueve vacas y un toro. Cuando yo lo conocí por primera vez en 1973 su hato había aumentado a unos 60 animales, un poco mas de la verdadera capacidad de los repastos. Solamente ocho hectareas en la parte mas quebrada de la finca quedaba con su cubierta boscosa. Por ahí estaba ubicada la naciente que producía el agua para la casa y el ganado. La tierra que una vez sostenía un bosque con muchos miles de especies de plantas, animales, insectos y otras formas de vida se había convertido en un repasto que sostenía poco mas que zacates, malezas y vacas.
Las fincas vecinas eran similares a la de los García. Unicamente las partes mas inclinadas quedaban con un poco de bosque que albergaba algo de vida silvestre. Todos los monos araña y congos se murieron de una peste de fiebre amarillo en 1947. Un cazador mató el último chancho cariblanco en 1952. Otro cazador mató un jaguar en 1956 y nunca jamas vieron otro. La última seña de una danta fue en 1957 cuando un vecino de Don Rodolfo vió las huellas distinctivas con tres dedos cerca de un lugar donde daba sal al ganado. Las lapas rojas desaparecieron del área a mediados de los años 60.
Apesar de que la situación de la ecología estaba mal, la tierra había llegada a un punto de estabilidad y la biodiversidad ya no estaba disminuyendo. La finca producía suficiente ganado año tras año como para proveer a la familia García con un estandar de vida aceptable y el medio ambiente cambiaba poco. Don Rodolfo y su familia no sentían que estaban viviendo en un ambiente degradado. Estaban felices con sus vidas, y les parecía a ellos y a sus vecinos que todo estaba bién. En vista de la manera en que usamos la palabra hoy parece extraño decir que la finca de los García era sostenible, pero aplicando la estricta definición de la palabra si era sostenible. Apesar de que la biodiversidad había disminuido hasta un punto muy bajo, la finca estaba produciendo y el ambiente ya no estaba deteriorandose mas.
A los García les fue bien durante los próximos 15 años. Sus hijos crecieron y la mayor parte salieron de la casa. Algunos fueron a la ciudad a trabajar. Uno de los muchachos conseguió trabajo a tiempo parcial con un productor de arroz en la zona y continuaba viviendo en la casa. Él tambien ayudaba con el trabajo en la finca. La hija menor todavía no se había casado y vivía siempre con Don Rodolfo y Doña Inéz.
En los años 80 el precio de ganado de carne bajó significativamente, y los García tuvieron que restringir su presupuesto. Don Rodolfo estaba acercando los 70 años y había pensado en lo bonito que sería comprar una pequeña casa en la ciudad y retirarse. Sin embargo él hizo los números varias veces y no importa como hizo los cálculos, económicamente no era posible ir a vivir a la ciudad. La pareja mas o menos aceptó la realidad dura que tendrian que vivir sus años finales en la finca y que nunca experimentaria las comodidades de la ciudad.
Una Nueva Manera de Hacer las Cosas
Un día llegó un gringo a Dominical en busca de una propiedad para comprar. Después de varios viajes y visitas a tres diferentes fincas, compró una finca similar en tamaño a la de los García. Don Rodolfo nunca había pensado en vender la tierra familiar, pero el gringo había pagado demasiado bién para la propiedad vecina. Dicha finca pertenecía a los herederos de un vecino quien murió siete años atras. Los hijos no tenían interés en administrar la finca. Por lo tanto vendieron el ganado para consiguir algo de dinero y abandonaron la tierra. Cuando llegó el comprador extranjero, la mayor parte se encontraba en bosque secundario. Solamente el área alrededor de la casa estaba limpia y bien cuidada. Don Rodolfo calculó que si una finca abandonada como esa se vendió en $40.000, una finca productiva como la de él, con los repastos limpios, tenía que valer por lo menos el doble, mas que suficiente como para retirarse. Fue a hablar con Jorge el cuidandero de la finca del gringo. Jorge le dijo que el gringo no quería comprar mas propiedad, pero que algunos de sus amigos, también extranjeros, si tenían interés, y que a corto plazo venían al país a buscar tierra. Prometió decirles que Don Rodolfo estaba interesado en vender.
Cuando vinieron los nuevos compradores a ver la propiedad de los García, pareció que no les gustó mucho. Don Rodolfo no pudo entender lo que dijeron entre ellos, pero se dió la idea que les gustaron las colinas planas. Hicieron un oferta, pero apenas $25,000. Luego Jorge le dijo que querían tierra con bosque. No les interesaba la ganadería, sino querían construir casas en lugares donde podrían ver el mar y donde había mucha vida silvestre. Pero eso es una loquera, pensó Don Rodolfo. ¿Por que quisieran vivir en las partes altas cuando hay tierra plana abajo cerca de la calle? ¿Y por que quisieran vivir cerca de los animales silvestres? Nosotros vivimos largo del bosque, y aún así los tolomucos y leones breñeros siempre llegan a matar las gallinas de Doña Inéz. Puedo imaginar lo terrible que sería vivir a la pura par de la montaña.
A pesar de su opinion de que era loca, Don Rodolfo tomo la decisión de abandonar los repastos en las partes altas de la finca y dejar regenerar el bosque secundario. Si eso era lo que tenía que hacer para lograr un buen precio, entonces eso era lo que haría. A final de cuentas resultó mejor que no había vendido pronto. El valor de la tierra aumento bastante y cuatro años después la propiedad de los García se vendió en $280,000. Don Rodolfo tenía 73 años y Doña Inéz 64. Dieron $10,000 a cada uno de los hijos, compraron una casa en San Isidro, y lograron vivir su sueño.
La Realidad de Hoy en Día
Hoy en día, donde antes era la finca de los García, hay cuatro casas grandes y bonitas construidas encima de cada una de las cuatro colinas de la finca. Cada casa tiene una piscina. Hay un camino de acceso que facilita a los dueños llegar a sus casas. Cada casa tiene su propio pozo de lo cual bombean agua para el uso domestico, la piscina, y el riego del cesped. Cada hogar tiene un tanque septico y drenaje para el tratamiento de aguas negras y jabonosas. Cada uno de los dueños tiene por lo menos un carro grande y dos de de ellos tienen dos. Todos tienen muchos electro domesticos que consumen grandes cantidades de energía eléctrica, y tres de las casas tienen aire acondicionado. La mayor parte de los dueños vuelan regularmente a Norte America o Europa. Las familias que viven en los hogares consumen cienes de veces mas energía de lo que consumían los García cuando la finca era de ellos. De ninguna manera se puede considerar que estas casas son sostenibles.
La biodiversidad es una historia distinta. De las 80 hectares originales, 72 de las cuales estaban dedicadas a la ganadería y la agricultura, todas menos cuatro han vuelto a enmontarse y ahora quedan en un estado natural. Los monos cariblancos y los tucanes son comunes. Monos araña y los titi se observan de vez en cuando. La gente de dos de las casas han escuchado congos a la distancia, pero no los han visto cerca de las casas. Uno de los dueños vio un puma cruzando el camino de acceso, y un jaguar fue visto a cinco kilometros de distancia. Lapas rojas visitan el lugar dos o tres veces por año. Zainos, pizotes y mapaches son tan numerosos que algunas personas los consideran como una plaga. Además hay una multitude de especies menores de reptiles, amfibios, insectos, hongos y plantas que no son tan obvios como los antes mencionados. La biodiversidad ha aumentado a un paso regular durante los últimos 20 años y continua aumentando.
Lo Mejor Es Lograr Ambos
¿Cual situación es preferible, sostenibilidad con poca biodiversidad o la contraria? ¿Cual situación prefiere usted, la de 1972 o la del 2011? Por supuesto la situación ideal sería un estilo de vida totalmente sostenible con la biodiversidad muy alta. Pero eso no es lo que tenemos hoy y no es lo que tenía la familia García.
Un día de estos estaba conversando con un grupo de estudiantes universitarios, y una muchacha muy chispa me preguntó si Hacienda Barú es sostenible. Le respondí con una descripción de todas las medidas que tomamos para hacer nuestra operación amigable al medio ambiente, eficiente en el uso de energía, eficiente en el uso del agua, y socialmente responsable. “Todo esto es importante,” replicó ella. “Pero usted dijo que 16,000 personas visitaron Hacienda Barú el año pasado. Si toma en cuenta todo el combustible que fue quemado en el transportes de esa gente desde sus países de origen hasta Costa Rica más el transportes dentro del país hasta llegar a Hacienda Barú, probablemente no es muy sostenible.”
Tuve que admitir que su punto de vista estaba bien pensado. Por supuesto mencioné que en la Hacienda Barú protegemos 160 hectareas de bosque primario y durante los últimos 32 años hemos permitido que la Madre Naturaleza regenera 170 hectareas de bosque secundario. Toda esta vegetación natural absorbe una cantidad grande de carbono y a la vez produce oxigeno, y también contribuye significativamente a la biodiversidad. A ella le dió sonrisa, y admitió que solamente un matematico mas intelegente que ella o yo podria determinar si Hacienda Barú es verdaderamente sostenible.
Si tengo que escoger entre la situación de 1972 y la de 2011, yo definitivamente prefiero la alta biodiversidad que tenemos hoy. Pero ni la biodiversidad ni la sostenibilidad sola es suficiente. Si queremos dejar un planeta saludable a las futuras generaciones necesitamos las dos.
Quizás la mejor meta sería lograr ser carbono neutral.
- por Jack Ewing
Equinoccio viene de la palabra en latin que significa “noche igual.” Dos veces cada año, cuando el sol se encuentra directamente encima del equador, el día y la noche duran lo mismo en todo el planeta. Estas dos fechas se llaman el equinoccio de Marzo y el equinoccio de Setiembre. El equinoccio de Marzo, que marca el inicio de la primavera en el hemisferio norte, siempre cae el 20 o 21 de Marzo, y el equinoccio de Setiembre, que marca el inicio de otoño, siempre cae el 22 o 23 de Setiembre. La fecha del equinoccio de Marzo de 2009 fue el día 20 del mes, y ese fue el día que que una pelotita de pelusa apareció en el piso de mi oficina a las 6:30 de la tarde justo cuando yo estaba pensando en cerrar y irme para la casa. Obviamente era un búho muy joven, casi listo para salir del nido, pero sin la habilidad de volar. Habíamos escuchado un búho llamando cerca de la oficina en varios ocasiones, y supuse que este jovencito se había caído de su nido, y que sus posibilidades de sobrevivir eran pocas.
El día martes, 20 de Marzo 2012, Doña Mary Moore, con 89 años, llegó a ser la persona más mayor en disfrutar el tour de tirolesa el Vuelo del Tucán
Nuestra tienda de regalos es bien conocida en la zona por tener una gran variedad de regalos. No sólo va a encontrar camisetas, hamacas y joyería. Nuestra política es comprar (en lo posible) de los artesanos locales que trabajan con materiales locales de un recurso sostenible.