¿Somos verdes?

Una fascinante historia de cambio, de la ganadería a la conservación y al turismo ecológico.

Refugio Nacional de Vida Silvestre Hacienda Barú

El Refugio Nacional de Vida Silvestre Hacienda Barú es una reserva natural reconocida internacionalmente con 330 hectáreas de área protegida, incluyendo bosque primario, bosque secundario, bosque lluvioso tropical talado selectivamente, bosque pantanoso, manglar, matorrales, orilla del río y orilla del mar. Además, hay áreas de cultivo de árboles con muchas especies diferentes de madera comercialmente viable, huertos frutales y pastos. Este amplio espectro de hábitats sostiene una variedad igualmente grande de vida silvestre. La reserva recibe ingresos con los cuales mantiene y protege su tesoro natural de solo dos fuentes: turismo ecológico y cultivo de árboles.

Historia

Al inicio del siglo 20, Hacienda Barú era una selva virgen; sin embargo, con la llegada de los primeros colonos vino también la destrucción de grandes áreas de selva tropical. Conforme más personas colonizaron el área, más bosque era talado siendo sustituido por pastizales. En 1972, cuando la foto aérea de abajo fue tomada, solo quedaba una reserva grande de bosque en la parte alta de la Hacienda Barú y algunas parcelas boscosas en las tierras bajas aún sin cortar, alrededor de 180 hectáreas. Para entonces, muchas especies de plantas y animales locales se habían extinguido debido a la deforestación, destrucción del hábitat y la caza furtiva. Entre estas están incluidos mamíferos como el jaguar, la danta, el chancho de monte, el águila arpía y la lapa roja; además árboles como el manú negro y el cedro caobilla. La mayor parte de las tierras bajas, alrededor de 150 hectáreas, estaban completamente deforestadas y eran utilizadas para el cultivo de arroz y la ganadería. El bosque primario se mantuvo en dos áreas: primeramente en las tierras altas de la propiedad, donde el terreno era demasiado inclinado como para cultivar; y en segundo lugar en la zona de manglares cerca de la boca del Río Barú, donde el agua salada no era buena para mantener los cultivos o el pasto para el ganado.

Hacienda Barú en la Actualidad

Hoy en día, el denso bosque secundario ha crecido donde el ganado alguna vez deambulaba, dejando poca evidencia de la anterior encarnación de la hacienda. Las plantaciones de cacao todavía existen, pero hoy el cacao es cosechado por los monos.

Las áreas de bosque que alguna vez fueron islas de hábitat, separadas por los grandes pastizales, ahora están unidas por el bosque secundario que ha crecido a través de la llanura costera. La fauna ahora puede vagar libremente por la reserva, los perezosos, tepezcuintles, saínos y pavones han encontrado su camino de regreso a las tierras bajas después de casi cuatro décadas de ausencia.

Actualmente Hacienda Barú forma parte activa de un gran corredor de vida silvestre llamado “Corredor Biológico el Paso de la Danta”. Este ambicioso proyecto se extiende a lo largo de 100 km paralelo a la costa Pacífica, desde el sistema de Manglares Sierpe-Térraba y el Parque Nacional Corcovado hasta la Reserva Forestal Los Santos por el río Savegre. Los jaguares, dantas, chanchos de monte y lapas rojas desaparecieron de esta área en la década de los 50, pero aún pueden ser encontrados en Corcovado y Los Santos. Es nuestra esperanza que algún día veremos a estos animales residir en Hacienda Barú una vez más.

El Corredor Biológico el Paso de la Danta es una iniciativa de la “Asociación Amigos de la Naturaleza del Pacífico Central y Sur” (ASANA), una organización ambiental local que trabaja para la protección de la naturaleza en esta área. Hacienda Barú ha dado mucho apoyo a ASANA a lo largo de los años, incluida la donación de un lote donde se encuentra la oficina de ASANA.

Hacienda Barú Lodge y Ecotours

Hacienda Barú Lodge es una creación hecha por las mismas personas que restauraron el hábitat natural de 150 hectáreas de antiguos pastos y tierras de cultivo, y se opera con la misma filosofía de respeto por la naturaleza y el medio ambiente. Además de la restauración y protección del hábitat natural, Hacienda Barú Lodge realiza muchas cosas para minimizar su impacto sobre el medio ambiente.

  • El albergue ocupa menos del uno por ciento de las 330 hectáreas de tierra que comprende Hacienda Barú.
  • Toda la madera utilizada en la construcción y reparación de las cabañas y otras construcciones proviene de fuentes renovables.
  • El agua caliente del alojamiento proviene de calentadores solares en vez de artefactos eléctricos.
  • La mayor parte de la iluminación es con bombillas LED.
  • No usamos aire acondicionado en ningún lugar. Para refrescar, dependemos del aislamiento en el techo, del buen diseño ventilado y de los ventiladores.
  • Monitoreamos nuestro consumo de electricidad y buscamos constantemente formas de economizar.
  • Toda la basura orgánica es procesada y usada como abono en los jardines.
  • El agua residual es tratada en tanques sépticos con drenajes. Usamos microorganismos para mejorar la descomposición de desechos sólidos en los sistemas sépticos.
  • Todo lo que puede ser reutilizado así como papel, madera, materiales de construcción, etc., se usa una segunda o tercera vez para diferentes cosas hasta que se deterioren por completo. Por ejemplo, todo el papel de oficina se usa en ambos lados. La madera vieja extraída de los edificios se usa en los senderos para formar escalones. La lata vieja de techado se usa para cubrir rótulos.
  • Solicitamos a los clientes del tour que traigan una botella de agua que llenaremos sin costo. Esto evita comprar agua embotellada y agregar más plástico al medio ambiente. Reciclamos todas las botellas de plástico.
  • Todos nuestros productos de limpieza son biodegradables.
  • Los dispensadores de jabón de manos y jabón de baño ayudan a evitar el desperdicio.
  • Los clientes tienen la opción de usar toallas por un segundo o tercer día, una medida destinada a conservar el agua y disminuir la cantidad de agentes de limpieza que entran al medio ambiente.
  • La lavandería cuenta con un secador solar en vez de secadores eléctricos.
  • En este momento Hacienda Barú tiene 39 empleados, todos costarricenses. 34 de ellos crecieron a 20 kilómetros de Hacienda Barú y 5 vinieron de otros lugares en Costa Rica.
  • Hacienda Barú tiene una política de bienvenida a las visitas escolares locales. El año pasado recibimos grupos de estudiantes de 16 diferentes escuelas primarias y secundarias. Sin costo para ellos, estos grupos reciben una presentación acerca de Hacienda Barú, su historia y la importancia de proteger el hábitat de la vida silvestre. Realizan una caminata guiada por la naturaleza y visitan el jardín de plantas medicinales. Durante la temporada de tortugas visitan el vivero. Intentamos coordinar las visitas durante la liberación de las tortuguitas. Aquellos que desean hacer tours de canopy reciben una tarifa especial igual a una tercera parte de la tarifa normal.
  • La gerencia y los empleados de Hacienda Barú están activos en asuntos comunitarios. Ocupan puestos de liderazgo en el gobierno local, asociaciones de desarrollo, juntas escolares, asociaciones de agua, comités de seguridad del vecindario y organizaciones ambientales locales. Además, Hacienda Barú apoya a estas organizaciones comunitarias con donaciones de efectivo y servicios.
  • Todos los productos en la tienda de regalos son costarricenses y, de ser posible, comprados directamente a los artesanos.
  • Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para mantener el plástico fuera del medioambiente. En el restaurante ofrecemos pajillas biodegradables a quienes piden pajillas. La comida para llevar se empaqueta en cajas hechas de material orgánico. Las bolsas en la tienda de regalos están hechas de papel.

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