Hacienda Barú
National Wildlife Refuge

Dominical, Costa Rica

 

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PAYASADAS DE MONOS Y OTROS ASUNTOS PDF Print E-mail
PAYASADAS DE MONOS Y OTROS ASUNTOS -- por Jack Ewing

Ellos parecieron mucho a un grupo de colegiales jugando, vacilando o simplemente vagando. Mas o menos ocho por todos, la mayor parte en los árboles, acostados sobre las ramas con brazos y patas guindando por los lados, o sentados comiendo algo, pero de vez en cuando uno bajaría al suelo, arriesgaba apartarse un par de metros de las gambas, y rápidamente regresaba al palo donde subía a la copa. No eran grandes de cuerpo y observando su comportamiento yo me imaginé que era un grupo de jóvenes jugando solos, temporalmente separados de la tropa principal.

Algo les llamó la atención. De pronto terminó el aire de vagancia y todos miraron en la misma dirección. Después de un minuto apareció una mapachín gorda con dos crías, caminando despacio, olfateando el suelo. Los monos, chillando entre ellos, observaron los mapachines, eventualmente bajaron al suelo, se reunieron cerca de la base de un higuerón y otra vez parecieron estar en alguna clase de discusión. Formaron una fila, uno a la par de otro, parados de pata; a mi me pareció que se estiraron haciendo un esfuerzo para aparecer más altos. Con algo de cautela el muro de primates avanzó hacia la mapachín, quien al principio no les hizo caso. En algún momento los monos cruzaron una línea invisible, y la actitud de la mapachín cambió como del día a la noche, desde un medido desinterés hasta atención completa. Con calma ella aseguró que los cachorros quedaran atrás de ella, volvió a enfrentar los monos, levantó las manos, se puso parcialmente de patas y mostró los dientes. Yo podría imaginar que ella les dijo: “¡Vengan muchachos! ¿Quieren probarlo? ¡Adelante! ¿Quién es el primero?”

Pero ninguno se apuntó. Toda la pandilla de monos se dio vuelta y huyeron hacia el higuerón, donde chocaron entre ellos peleando por un espacio y subieron hasta la copa del árbol. Una vez a salvo de la ira de la mapachín pareció que perdieron interés en ella, igual que una persona tratando de olvidar un incidente vergonzoso. Los monos volvieron a su comportamiento ocioso. La mamá gorda continuó su búsqueda de alimento como si no hubiera pasado nada.

Ni yo ni ninguno de los guías de Hacienda Barú ni los guarda parques hemos observado otro incidente similar a este. Es un ejemplo claro de la variabilidad increíble en el comportamiento de los monos y de su habilidad de cooperar entre ellos y planear sus acciones. Ciertamente el motivo en confrontar los mapachines fue la posibilidad remota de que podrían agarrar uno de los cachorros, matarlo y comérselo.

Los monos jóvenes descritos en este recuento fueron cariblancos a veces llamados capuchinos (Cebus capucinus,) la más inteligente de las cuatro especies de monos encontrados dentro del Corredor Biológico Paso de la Danta y a lo largo de Costa Rica, y la única que tendría la ambición de capturar un mapachín infante. Aunque todas las cuatro especies existen dentro del corredor, solamente los cariblancos son comunes por todas partes. Los monos aulladores o congos (Alouatta palliata,) el segundo mas común, se encuentra mas frecuentemente al sur del río Barú. Tropas dispersas de monos araña, también conocidos como monos colorados (Ateles geoffroyi,) habitan diferentes partes del corredor, y los monos ardilla o tití (Saimiri oerstedii) casi no se ven. Sin embargo, la regeneración de bosque secundario y la creación del Corredor Biológico Paso de la Danta ha tenido un efecto notablemente positivo, tanto sobre poblaciones de monos como en la distribución de especies.

Un día en 1997 un mono araña macho fue observado en un bosque secundario cerca de la comunidad de Hatillo Viejo. El día siguiente lo vieron en el bosque secundario de la bajura del Refugio Nacional de Vida Silvestre Hacienda Barú a cuatro kilómetros de distancia. Un día después lo observaron cruzando la carretera sobre unas ramas de árboles grandes, viajando hacia los bosques primarios de las partes altas del refugio, el hábitat preferido del mono araña. Este macho solo fue el primero de su clase a ser observado en Hacienda Barú en casi sesenta años. Desde esa fecha en adelante se ha visto de vez en cuando muy adentro del bosque primario de la reserva. Antes de 1947, monos araña, congos y cariblancos fueron comunes en Hacienda Barú y a lo largo de la región. En ese año una peste de fiebre amarilla mató todos los arañas y congos sobre una extensión grande. Solamente los cariblancos sobrevivieron la epidemia. Ninguno de los pioneros originales de esta zona recuerda haber visto monos ardilla o tití y es probable que nunca han habitado estas partes.

Aproximadamente seis meses después de la llegada del mono araña macho, apareció una hembra sola. Durante seis meses no se vieron juntos. La hembra andaba con una tropa de cariblancos y el macho solitario. Uno de nuestros huéspedes, un Inglés, aficionado de aves, comentó en broma que seguramente les faltaba que algún otro mono les presentara formalmente. Eventualmente les pegaron los flechazos de Cupido, se hicieron compañeros inseparables y ahora, ocho años después, la familia ha crecido hasta un total de cinco individuos. Por lo menos el mayor de las tres crías es madura sexualmente, y esto provoca preocupación por la consanguinidad. Consciente de la necesidad de tener sangre nueva, contacté al principal biólogo del MINAE y le comunique que el Refugio Nacional de Vida Silvestre Hacienda Barú estaría dispuesto de recibir cualquier grupo de monos araña en necesidad de un hogar. A final de cuentas la petición no era necesaria. Pocos días después, tres monos araña nuevos aparecieron y se unieron con la familia de cinco, subiendo así el total en la tropa a ocho. Esta nueva infusión de sangre alivia temporalmente la preocupación con la consanguinidad. Igual que los primeros, estos últimos aparentemente migraron sobre el corredor biológico desde un lugar que se llama Dos Bocas y despierta mucha esperanza de que puedan venir más.

Vino por lo menos uno más, pero no era un mono araña. Dos días después de la observación de los ocho monos araña en una sola tropa, un mono ardilla o tití, macho, apareció en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Hacienda Barú, el primero en la historia del lugar. El guía Pedro Porras y dos visitantes lo vieron comiendo frutas de higuerón junto con una tropa de cariblancos, y aparentó estar en buen estado de salud. Hace unos pocos años un pequeño grupo de monos ardilla migró desde la zona sur al Refugio Nacional de Vida Silvestre Rancho La Merced, cerca de Uvita, pero este macho es el primero observado al norte del río Barú.

Con los monos tití, cuando el segundo macho en orden de dominancia, le gana al primero, lo expulsa de la tropa y en adelante el expulsado vive una vida solitaria. Es posible que este es el caso con el recién llegado. Sin embargo, hay mucha esperanza. Aunque este macho tal vez no tiene la posibilidad de fundar una tropa nueva en Hacienda Barú, él tuvo que pasar sobre el Corredor Biológico Paso de la Danta para llegar aquí, y si él y otros tres monos araña llegaron en la misma semana, sabemos con mucha certeza que el corredor está funcionando. También sabemos que hay una buena posibilidad de que más monos migran a la zona. Quizás vendrán los congos próximamente. Tener todas las cuatro especies de monos presentes en la región aumenta mucho la atractividad turística del área.

¿Qué puede hacer usted para asegurar que los monos siguen migrando al área alrededor de Dominical? La cosa más importante es proteger y mejorar los corredores de hábitat natural. Si usted tiene que construir algo, tenga cuidado de no interrumpir un corredor donde cruzan los animales silvestres entre diferentes secciones de bosques. Antes de mover tierra, piensa en como su obra va afectar la fauna y sus movimientos. Tenga todos los permisos necesarios al día, porque el proceso de adquirir permisos cuida que el impacto ambiental sea lo menor posible. Finalmente, denuncie obras ilegales cuando las vea. Es prohibido cortar bosque natural sin un permiso aún cuando es bosque secundario. Es prohibido construir un camino, una casa o un hotel sin tener un permiso. Si usted no sabe donde denunciar proyectos mal hechos, llame a ASANA al 787 0524 y pida ayuda. Trabajando juntos podemos proteger y mejorar la belleza natural que hace tan atractivo el área alrededor de Dominical.

 
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