Hacienda Barú
National Wildlife Refuge

Dominical, Costa Rica

 

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Sellado Con Piedras Del Rio PDF Print E-mail

El ruido metálico de pala contra piedra penetró la selva. Cuidadosamente Osvaldo y yo nos acercamos al cementerio pre-Colombino, con esperanzas de agarrar los huaqueros. Pero no tuvimos tal suerte. Los cuatro hombres nos detectaron y salieron corriendo, perdiendose en la montaña, dejando todo botado. Los dos disparamos al aire, mandando una fuerte advertencia que en serio ibamos a proteger los cementerios indigenas de la propiedad. Osvaldo creyo reconocer a uno de los huaqueros pero no estaba tan seguro como para hacer una denuncia. Hasta donde yo se no han vuelto a sacar huacas en Hacienda Barú desde ese día en 1978.

Osvaldo me mostró que hacian los huaqueros para saber donde excavar. “Los cementerios son fáciles de encontrar si sabe que está buscando. Casi siempre están localizados en los altos de las filas y sellados con piedras de río.” Con un pedazo de varilla de construcción dejada por los huaqueros, Osvaldo comenzó a clavar en el suelo. “Hay que meter la varilla hasta que la pegue en una piedra y después mete la pala. Si encuentra piedras de río, de fijo hay una huaca. Alguien tuvo que traerlas desde el río. No subieron al alto de la fila caminando, verda'?”

“¿Por qué sellaban ellos las tumbas?” pregunté.

“Quien sabe, seguro para que los animales no se metan.”

Eugenia Ibarra Rojas, en su libro, Las Sociedades Cacicales de Costa Rica (Siglo XVI) , nos dice que las primeras expediciones españolas no encontraron gente indígena entre el Río Barú y el Río Savegre. Una teoría para explicar la falta de población indígena fue que existió un constante estado de guerra entre los Quepo, al noroeste del Río Savegre y los Boruca y Coto al sureste del Barú. El área pudo haber sido una tierra-de-nadie.

Al principio de los años '70 en el Museo Nacional de Costa Rica se exhibió un gran mapa del país que contenía información básica de los habitantes de la época pre-colombina en cada región. Entre el Río Barú y el Savegre estaba en blanco con una nota informando que en esta área nunca vivieron indios. Este error probablemente se debió a la información mencionada anteriormente, proveniente de los primeros exploradores. El mapa luego fue corregido a decir que sí hubo población indigena en esta zona, pero que se conocía muy poco de ella. Cualquiera que viva aquí sabe que alguna vez, hace mucho tiempo, muchas personas ocuparon la región.

Entre los investigadores, los cálculos acerca de la cantidad de pobladores pre-Colombinos, son muy variados y yo no he visto ningúno de los habitantes de esta región. Sin embargo, la evidencia sugiere que la población humana pudo haber sido mucho mayor en el lejano pasado que hoy en día. En el Refugio Nacional de Vida Silvestre Hacienda Barú, un área de 330 hectáreas, hemos contado un total de 267 tumbas abiertas, las que fueron descubiertas y excavadas por huaqueros. Podemos decir con toda seguridad que un número igual o mayor, puede estar escondido bajo las inmensas raíces de árboles o que simplemente no se han descubierto, indicando un posible total de más de 500 tumbas. Si esta gran cantidad de gente fue enterrada solo en Hacienda Baru ¿cuántas personas vivieron alguna vez en esta región? Si usted va a cualquier comunidad y compara las personas vivas con las tumbas en el cementerio, sin ninguna duda la cantidad de vivos supera por mucho a la cantidad de muertos. Talvez 1000 personas o más vivieron en Hacienda Barú en aquel entonces. Hoy hay menos de dos docenas. En la mesa electoral de Hatillo el padron tiene 300 personas en un área de 45 kilómetros cuadrados.

¿Cuál impacto ambiental provocó aquella gran cantidad de personas? ¿Cuánto terreno se tuvo que deforestar para producir alimento suficiente para ese gran número de habitantes? ¿Por qué desaparecieron? ¿Fueron en realidad tantos habitantes o es que el número de tumbas abiertas nos despistan? Quizás una catástrofe mató una gran cantidad de indios antes de la llegada de los españoles. Estas son preguntas que podrían ser respondidas por futuras investigaciones. Por ahora solo podemos especular, pero el tema es fascinante.

En un futuro cercano, el Refugio Nacional de Vida Silvestre Hacienda Barú y el Centro Firestone para la Restauración Ecológica colaborarán al ofrecer un tour llamado la “Experiencia Pre-Colombina”. No sabemos las respuestas, pero al menos podemos enseñarles evidencia. Quizás podamos descubrir nuevas pistas acerca de la desaparición de los ocupantes de esta región y el por qué tanta gente quedó sellada bajo las piedras del río.

 

 
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