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La palabra deforestación es bastante clara, y no se presta para malentendidos. La palabra "reforestación" se refiere a una variedad de prácticas, algunas que mejoran la tierra, otras que ni mejoran ni degradan, y otras que son destructivas. La definición del diccionario para reforestar es: "Replantar (un área) con árboles". Obviamente, la deforestación debe venir antes de la reforestación. La deforestación es simple: eliminar los árboles por cualquier razón, implica intervención humana más que la presencia de un desastre natural.
La reforestación plantea varias posibilidades y alternativas. Puede ser desde plantar con diseños predeterminados como filas de árboles de la misma especie, ya sean nativas o exóticas (monocultivo); hasta simplemente permitir la regeneración natural del bosque. Entre estas dos opciones caben muchas otras alternativas, yo prefiero pensar en "reforestación" como algo que es hecho por el ser humano, y usar el término "regeneración" para el proceso de la Madre Naturaleza de devolver el bosque a las tierras denudadas. En la costa del Pacífico Sur de Costa Rica, el primero periodo de deforestación resultado de las actividades humanas empezó hace aproximadamente 2,000 años con el advenimiento de la agricultura por indígenas. Existe evidencia suficiente para indicar cómo pudo haber sido este proceso. Un tipo de agricultura nómada fue probablemente usada por esos agricultores tempraneros, donde un parche de bosque era quemado y talado para producir varias cosechas hasta que la fertilidad de la tierra disminuyera, entonces la parcela era abandonada para abrir otro parche en el bosque. Después de diez años o más, el agricultor volvía a una parcela que se había cultivado previamente y habiendo recuperado ya un cierto nivel de fertilidad, aunque la tierra realmente no era tan fecunda como la primera vez, se hacía más fácil trabajarla. Este método, llamado agricultura de "la cuchillada y la quemada", todavía se usa hoy día para la agricultura de subsistencia en muchas regiones tropicales. Cuando un campesino abandona una parcela, regenerará naturalmente un bosque conocido como “bosque secundario”. Las especies pioneras del bosque secundario se caracterizan por tener un rápido crecimiento, luego la sucesión continúa hasta convertirse en un bosque complejo muy similar al original bosque prístino o primario. El hombre no ha estudiado el bosque tropical lo suficiente como para saber cuánto tiempo se necesita para recuperar un ecosistema en equilibrio como el que una vez se tumbó, se estima que tarda más de 100 años, y podría tomar hasta 200 o 300 años dependiendo de factores y variables propias de cada sitio. Poco tiempo después de la llegada de los españoles en los inicios del año 1500, poblaciones indígenas fueron diezmadas por la enfermedad y la guerra. Varias tribus permanecieron a lo largo de la costa de Pacífico del Sur, pero la mayoría de la tierra, fue regenerando naturalmente durante los siguientes 400 años. Cuando los primeros pioneros llegaron a inicios de los 1900, ellos encontraron bosque primario salvaje y prístino, con jaguares, dantas, águilas arpía, y guacamayos de colores escarlata. Su llegada marcó el principio del segundo ciclo de deforestación. Armados con herramientas de metal, como machetes, hachas y serruchos, los colonos tempranos fueron capaces de deforestar mucha tierra en corto tiempo. Cuando la nueva tecnología se puso a disponibilidad, ellos cambiaron sus hachas y bueyes por motosierras de cadena y maquinaria agrícola. Criar ganado era más fácil que cultivar pero requería de más tierra. El hambre insaciable por denudar tierras continuó hasta inicios de los 1980's cuando la deforestación alcanzó su cima. El bosque original se había reducido a un mínimo fragmento de su extensión original. Dos factores se combinaron para invertir esta tendencia y salvar los últimos remanentes de bosque primario. El primero llegó con un programa gubernamental de incentivos con dinero en efectivo y exención de impuestos para proyectos de reforestación. El segundo fue el nacimiento del turismo ecológico que reemplazó la ganadería como la fuente primaria de ingresos y empleo en la región. La primera produjo la siembra de árboles, principalmente plantaciones homogéneas de especies exóticas; y la segunda, la regeneración natural de muchos bosques secundarios. Mi primera experiencia devolviendo el bosque a las tierras denudadas empezó en 1979, cuando decidí convertir 30 hectáreas de laderas con potreros de mala calidad, en bosques. Yo había oído hablar de reforestación, pero no sabía nada sobre eso, entonces busqué el consejo de conocedores, uno de ellos fue el Centro Científico Tropical (CCT) en San José. Allí me dijeron que permitir la regeneración natural del bosque sería más eficaz previniendo la erosión y proporcionando hábitat para la fauna, que replantando con especies comercialmente valiosas. Aprendí que un monocultivo, aunque sea muy eficaz en la producción de madera, tiende a dejar la tierra desnuda y vulnerable a la erosión. Cuando una sola especie de árbol se planta en altas densidades, la luz del sol penetra muy poco a nivel del suelo, no siendo suficiente para las plantas que crecen allí, siendo muy importantes ya que amarran el suelo mientras brindan resguardo a la fauna. Yo tomé la decisión de usar el método natural de restituir los potreros por bosques. Un bosque primario quedó a orillas de los potreros por restaurar y sirvió como un inmenso banco de semillas, proporcionando material genético para el proceso de sucesión natural. Todos que nosotros hicimos se dejaron de cortar las cizañas. La Madre Naturaleza por sí misma revertió el daño. Estas fotografías aéreas, una de 1972 y la otra de 2002, muestran el resultado. Hacienda Barú, la finca donde esto sucedió, es hoy un Refugio Nacional de Vida Silvestre. Es la atracción turística más importante en el área de Dominical, el año pasado recibió a más de 10,000 visitantes de todo el mundo. El bosque secundario que creció donde hace 25 años había potreros, es ahora atravesado por un sendero interpretativo, donde los turistas de lugares lejanos caminan y disfrutan de las maravillas naturales del bosque tropical. Se han dejado aproximadamente 150 hectáreas en regeneración, hoy bosque secundario de Hacienda Barú. En vista del éxito de los proyectos de regeneración natural, nosotros estimulamos el proceso plantando, en un modelo aleatorio, una variedad de especies de árboles nativos, muchos de los cuales se encuentran en peligro o localmente extinto. Pronto, todo tipo de vida silvestre fue invadiendo los nuevos hábitats. Para nombrar algo, los biólogos han identificado 349 especies de aves, 69 especies de mamíferos, 94 especies de anfibios y reptiles, 38 especies de mariposas, 47 especies de orquídeas, y más de 100 especies de árboles en Hacienda Barú, habiendo aún más especies sin inventariar. La zona se ha vuelto, en un tiempo relativamente corto, en un verdadero paraíso ecológico para los viajeros interesados en este tema. Esto genera empleo y flujo de dinero, directamente para los dueños de la tierra, como también para la comunidad circundante que depende del refugio, ya sean empleados inmediatos o establecimientos comerciales que brindan servicios a los visitantes, atraídos por la belleza de la naturaleza tropical. En 1985, decidí probar algún monocultivo (plantación) convencional de árboles, adicionalmente a la regeneración natural que ya había empezado seis años atrás. Se realizó no en una ladera empinada, sino más bien en terrenos planos que habían sido arrozales. Ocho hectáreas de tierra se plantaron con un poco más de 12,000 arbolitos de teca estrechamente espaciados. La razón de la alta densidad es obligar a los árboles jóvenes a competir por luz, logrando un crecimiento recto. Cuando los árboles crecen, la competencia por nutrientes se intensifica, y la plantación necesita ser raleada para que los árboles más buenos puedan captar todos los nutrientes disponibles. Después de tres años, treinta por ciento de los árboles fueron cortados y el resto se podaron. Los árboles sacrificados no tenían valor comercial y quedaron en el sitio hasta pudrirse. Anualmente la poda continuó, y a los seis años se hizo otro raleo. Esa vez los troncos se usaron para postes de cercas. A los nueve años, los fustes (troncos de árboles vivos) eran altos y bastante robustos como para usarse en postes (horcones) de construcciones. A los doce años, estaban lo bastante fibroso como para su uso en construcción y mueblería. Ese año usamos la teca de la plantación para construir un restaurante en Hacienda Barú, para atender el creciente número de turistas ecológicos que vienen al Refugio, además se hicieron mesas y sillas de esta madera. Después de doce años, los criterios para ralear fueron cambiando. El número total de árboles en la plantación bajó de 1,600 a 400 por hectárea, pero los remanentes resultaron individuos superiores, siendo más gruesos y rectos. Los primeros raleos habían eliminado los árboles torcidos. Luego se hicieron raleos tomando en cuenta el espaciado más que la calidad, los árboles con las copas suprimidas, es decir, que no se extendían fuera del dosel a la luz directa del sol, eran eliminados. Cuando la plantación cumplió catorce años, compramos un aserradero portátil, desde entonces no hemos comprado una sola tabla o regla de madera; toda la madera usada en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Hacienda Barú, proviene de nuestras propias plantaciones. Cuanta más luz del sol penetre las copas y alcance el suelo, las condiciones para plantar nuevos arbolitos mejoran. La aparición de pasto y otras plántulas es la primera señal. Si el pasto crece en una mancha dada dentro de la plantación, así lo hará un árbol joven. Cuando la plantación alcanzó los dieciocho años, empezamos a plantar varias especies de árboles nativos entre los árboles de teca, conforme la teca se aprovecha y más luz del sol penetra, éstos crecerán más altos y en el futuro serán la vegetación dominante. Esta mezcla, de especies nativas se parecerá más a un bosque natural, con su diversidad más alta será un ambiente más apto para la fauna. Si yo hubiera entendido esto en 1985 cuando planté la teca, una especie asiática; quizás habría plantado especies nativas mezcladas en lugar de la teca. No obstante, yo creo que la teca, que no requiere ningún químico, es mejor para el ambiente que el arrozal que lo precedió. Adicionalmente, nos abastece de toda la madera que necesitamos, aliviando así la presión en los bosques naturales. Reforestación y regeneración (o deberíamos simplemente llamarle forestación) está sucediendo en Costa Rica. El programa de incentivos del gobierno por proteger los bosques existentes y creando nuevos bosques a partir de la regeneración natural, ha sido un factor clave para sostener esta tendencia. Está incluso el incentivo para las personas que simplemente desean plantar algunos árboles mezclados o bordeando sus cultivos, o protegiendo las nacientes y quebradas en sus fincas. Los bosques tropicales producen oxígeno, conservan el agua, y proporcionan materiales de construcción. Ellos crean un ambiente donde un número casi infinito de formas de vida puede encontrar un nicho, todos ellos actuando recíprocamente en un equilibrio milagroso y complicado. Un bosque primario contiene más biomasa y más biodiversidad que cualquier otro hábitat en la tierra. Es una rara joya entre los hábitats. Si usted desea plantar árboles, piense cuidadosamente en la tierra, además de sus propias necesidades o intereses. Preste atención especial a los efectos que su proyecto traerá al ambiente. Tomando decisiones, deben tenerse en cuenta numerosos factores técnicos como la altitud, fertilidad de la tierra, la pendiente y vulnerabilidad a erosión. También, sus propias necesidades o motivaciones para plantar árboles serán una parte fundamental en su decisión. ¿Quiere usted un hábitat para la fauna, frutos, o madera? La pregunta más importante es: ¿Qué reemplazarán sus árboles? ¿Habrá una mejora, ecológicamente hablando, sobre el estado anterior, o disminuirá la biodiversidad? Entre más tiempo la Madre Naturaleza tiene su propia manera, el ambiente resultante tendrá más servicios. Estos servicios incluyen: la infiltración y reciclamiento del agua, protección de nacientes, fijación de dióxido de carbono atmosférico, producción de oxígeno, protección y creación de suelo fértil, y la creación de un ambiente favorable para las innumerables especies vivientes. Entre más simule su proyecto a la naturaleza, mejor será. Cualquier proyecto de forestación debe mejorar el estado de la tierra y su habilidad de proporcionar los servicios anteriormente mencionados, en resumen, debería aumentar la biodiversidad. Sea lo que sea que usted haga, no elimine el bosque natural, más bien intentar de plantar árboles. Esto sería equivalente a cambiar una obra de Van Gogh o Rembrandt por una impresión barata que podría comprar por unos cuantos dólares en una librería cualquiera. Tan tonto como parece, aún hay personas que hacen esto, ellos se sienten completamente argumentados haciendo eso, porque la madera de la plantación les genera más dinero que el bosque natural que están destruyendo, en otras palabras: "Si es rentable, es bueno para todos", debe haber una palabra especial para esta práctica destructiva que se llama reforestación, para desenmascarar su verdadero rostro, quizás el término "codici-reforestación" lo describa adecuadamente. O talvez deberíamos considerar que la eliminación de un bosque natural con todas sus maravillas y formas de vida, para el establecimiento de un monocultivo exótico, es realmente una ignorancia, según ese viejo refrán: "Usted no puede ver el bosque sólo por sus árboles". |