- Por Jack Ewing
El momento que vi los dos gatitos negros entró a mi mente una frase de uno de las novelas del reconocido escritor Robert Heinlein . Hace tantos años que lo leí que no recuerdo el nombre de la novela, pero si recuerdo la frase. En referencia a un tema complejo, dijo que tratar de entenderlo es como “...ir a media noche en una noche sin luna a buscar en un sótano obscuro un gato negro que no está ahí.” Estos dos gatitos eran completamente negros sin ninguna seña de otro color. Hasta los ojos eran negros. Aparte de su extremo color, siempre habia un aire de misterio alrededor de ellos. No caminaban como gatos normales, sino caminaban agachados como si iban rastreando o como si anduvieran cazando algo constantamente. Aparte de ronronear no hicieron ningún sonido, nunca rascaron los muebles con sus garras, nunca se metieron debajo de los pies de las personas, y no se metieron en lios de ninguna clase. Siembre tenian un aspecto extraño. Les pusimos los nombres Hocus y Pocus como de los magos.
Los encontramos por la entrada a la casa un Domingo en la mañana. Sus ojos y oidos estaban apenas abiertos, pero en realidad eran demasiado jovenes para ser destetados. Mi esposa Diane los adoptó y los cuidó dandoles un chuponcito hasta una edad cuando podrían comer alimentos sólidos. Hocus y Pocus crecieron rápidos y nunca se enfermaron. Eran amigables, pero no cariñosos como la mayor parte de los gatitos. Siempre tenían una postura de independencia que dejó a uno saber que no pertenecían a nadie. Todos los gatos son así pero no tanto como Hocus y Pocus. No rechazaban cariño pero tampoco lo buscaban. Nuestro nieto Shawn los llevaba por toda la casa guindando alrededor de su cuello. El gato no mostraba ninguna seña de gusto ni tampoco de disgusto respecto estas travesuras, ni rechazando el juego cariñoso de Shawn ni tampoco buscando la atención. Diane dijo que ella podría distinguir entre ellos, pero yo ni lo intenté. Igual como todos los gatos, nunca dieron ninguna seña de que conocían sus nombres. Puedo decir definitivamente que eran los gatos mas pura vida que he conocido.
Hocus y Pocus eran machos, y cuando alcanzaron una edad adecuada Diane los llevó al veterenario para las inyecciones de gatitos y para castrarlos. A pesar de que tenían apenas un par de meses, ya tenían el tamaño de un gato casero adulto. Un par de semanas después de castrarlos un biólogo amigo vino a la casa a visitar.
Entró la casa, miró a Hocus y Pocus, y exclamó, “¡Wow! ¿Donde consiguió los jaguarundis?”
El Único Gato Negro Silvestre de Costa Rica
Jaguarundi y leon breñero son nombres comunes de el único gato silvestre negro en Costa Rica. Algunos jaguarundis son de un color beige, rojizo o gris, pero no encontramos gatos de estos colores en la zona sur. El nombre cientifico de momento es Puma yagouaroundi. Digo “de momento” porque tengo tres libros sobre mamiferos y cada uno da un nombre cientifico diferente para estos lustrosos gatos negros. El libro mas viejo da el nombre como Felis yagouaroundi, y la versión en medio da el nombre como Herpailurus yagouaroundi. Entre los tres diferentes nombres de género el que está en medio, Herpailurus, tiene el origen mas interesante. La primera mitad de la palabra es griega y es derivada de una de dos palabras: herpa, que significa “extraño” o herpes, que significa “rastreador.” El final del nombre está derivada de la palabra griega ailouros, que significa “gato.” Las tres palabras describen el jaguarundi perfectamente, “extraños gatos rastreadores.” El nombre de especie, yagouaroundi, es el nombre común de estos gatos donde viven los Indios Guarani en sudamerica. Es interesante anotar que el nombre de génaro acutal, Puma, se comparta unicamente con el puma o leon bayo que tiene el nombre cientifico Puma concolor.
En comparación con otros gatos la cabeza del jaguarundi es pequeña en relación con el cuerpo. Podria decir que entre los gatos de Costa Rica es el que menos parece un gato. Algunas personas observan una semejanza con los mamiferos de la familia mustelidae, como las comadrejas y nutrias. Por cierto he escuchado nombres como “gato comadreja” y “gato nutria,” y muchas veces se confunden con otro de la familia mustelidae, el tolomuco. El tolomuco es similar en forma a la comadreja, pero pesa mas de cinco kilos.
El jaguarundi es un poco mas grande pero no tanto como para notar mucha diferencia, y ambos son negros. Debido a que la mayor parte de las observaciones de estos animales son avistamientos momentarios de un animal negro, similar a un gato, corriendo rápidamente atravez de un camino o sendero, es facil confundirlos uno con el otro. Cuando veo uno, siempre miro al rabo. El jaguarundi tiene un rabo de gato, largo y delgado, pero el rabo del tolomuco no es tan largo y es mas grueso.
Recuerdo una ocasión cuando iba a caballo a plena galope y un jaguarundi o una tyra rápidamente cruzo el sendero aproximadamente diez metros adelante. Un par de segundos después dos mamiferos negros pequeños también intentaron atravesar el sendero. Desafortunadamente se metieron directamente debajo de las manos de mi caballo. El caballo casi se cae, pero logró ponerse de pie de nuevo. Los dos jóvenes mamiferos negros dieron una voltereta en el aire, cayeron con las patas en el suelo, corriendo, y se metieron en el monte. Nunca me di cuenta cual especie eran, tolomucos o jaguarundis. El incidente paso tan rapido que no tuve tiempo a ver los rabos.
El jaguarundi no es necesariamente el gato silvestre mas común en Costa Rica, pero es el que es mas visto por los seres humanos. En Hacienda Barú un guarda parque, un guía o un visitante ve un jaguarundi por lo menos dos veces por mes. Mi mejor avistamiento tuvo lugar a media tarde un día durante la temporada seca, sobre uno de los senderos de Hacienda Barú. Estaba parado en la sombra de una palma escaneando una quebrada por alguna seña de aves o animales. La brisa estaba soplando en mi cara. Un jaguarundi solo entro el área de visión de mi binocular. Lo obeservé andar durante un par de minutos en el fondo de la quebrada parcialmente seca. Volcó piedras y buscó dentro de unas cuevitas en la orilla de la quebrada. Trató de cazar una lagartija, pero el pequeño reptil logró escapar. El jaguarundi capturó un camaron en una pequeña poza y se la comió entera incluyendo las escamas. Finalmente el gato negro salió de la quebrada y se metió en el bosque. Aunque no había nada como para asustarse ni nada exitante del incidente mi corazón siempre latió un poco mas fuerte. Nunca antes había tenido la buena fortuna de observar a un jaguarundi haciendo lo que hacen en la naturaleza.
Además de camarones y lagartijas, jaguarundis comen algo de fruta y materia vegetal, insectos grandes, peces, ratas y otros roedores pequeños. A veces comen zorros, pero normalmente no intentan matar animales de tanto tamaño. Aves que se anidan en el suelo, tales como gallinas de monte y chirincocas forman una gran parte de su dieta. A pesar de que son muy agiles para trepar a los árboles, casi siempre cazan en el suelo.
Una maña que tienen que les mete en problemas con la gente es su gusto a comer aves de corral. Nosotros en una ocasión compramos unas gallinas guinea. Reprodujeron rápidamente y la manada crecio hasta veinte aves. Gallinas guinea tienden de ir al monte para anidar, y eso era la ruina de ellos. Los jaguarundis las estaban cazando una por una. Entre los jaguarundis y los tolomucos todas la guineas desaparecieron dentro de dos meses. También teniamos gallinas corrientes, pero ellas normalmente quedaban cerca de la casa y por eso eran presas mas dificiles. Sin embargo, una vez que no quedaban mas gallinas guinea, los jaguarundis empezaron con las gallinas corrientes. Diane construyó una gallinera y las encerró para protejerlas de los gatos negros. Después de un par de semanas las volvió a liberar durante el día. Cada vez que una desapareciera, encerraba el resto en la gallinera.
Un vecino quien una vez vivia cerca del Albergue Hacienda Barú adquirió una manada pequeña de gallinas. Algunas de la gallinas empezaron a reproducir y pronto tuvieron pollitos andando atrás de ellas. Los pollitos crecieron rapidos hasta que uno podría distinguir entre las pollas y los pollos. Si usted tiene solamente un gallo en su manada, cantará todos los días a la hora de la salida del sol, pero si hay mas de un gallo cantarán a toda hora de la noche, como si fuera una competencia. No hay nada mas irritante y que mas molesta el sueño que un gallo jóven, con voz de adolescente, tratando de cantar, especialmente a media noche cuando usted está tratando a dormir. Puede imaginar las quejas de los huespedes del hotel y las salidas antes de la fecha anticipada. Fui a hablar con el vecino y le explique el problema, pero no funcionó. Ofrecí comprar los pollos, pero no quiso venderlos. En mis sueños iba en la noche con una escopeta a matar los gallos uno por uno, pero por supuesto, nunca convertí mis sueños en acción.
Un día estaba parado en la entrada al restaurante de Hacienda Barú hablando con un empleado. Levanté la vista y llevé la sorpresa de ver un jaguarundi salir del monte del otro lado y atravesar la entrada a menos de 30 metros de nosotros. Entro un bosque que extendió hasta la casa donde vivian los gallos adolescentes. “Mire eso,” exclamé. “Por ahi anda un ser viviente que sirve de agente para control de gallos.”
“No matará muchos,” replicó el empleado. “Ricardo lo matará despues de que coma uno o dos gallos.
Probablemente le hechará veneno en un pedazo de salchichón.”
Mande un mensaje a los guarda parques de Hacienda Barú, los cuales tenían la misma autoridad de oficiales del departamento de vida silvestre. Explique la situación a los guarda parques y le pedi el favor de hablar con Ricardo, explicarle como es la ley y advirtirle de que le pasaría si cualquier cosa pasa con el jaguarundi. Funcionó perfectamente. En tres días ya no quedaban gallos. El jaguarundi mato dos y Ricardo y su familia comieron los demás. Encerraron las gallinas y pollas en la gallinera hasta que el gato negro desapareció del área.
Una Palabra Final Sobre Hocus y Pocus
Una vez que nos dimos cuenta que Hocus y Pocus eran jaguarundis los vimos a ellos y su comportamiento extraño de otra manera. También nos dió pena de haberlos castrado. “Si me hubiera dado cuenta mas antes... Si Jim (el amigo biólogo) hubiera venido dos semanas antes...,” lamentó Diane.
Pero ya estaba hecho el daño y no habia manera de deshacerlo, pués Hocus y Pocus tendrían que vivir con su condición de infertilidad. Asumimos que continuarían viviendo con nosotros como mascotas. “Son adictos a la vida suave,” comenté. “Dificilmente dejaran de recibir la comida y la atención que están recibiendo para ir a defenderse en la montaña.” Una vez que un animal se acostumbra vivir en nuestra casa raramente antoja volver a trabajar para ganar la vida. Ser un animal bajo el cuido de Diane ha sido comparado a la nirvana o el nivel mas alto de reincarnación.
A pesar de que Hocus y Pocus eran muy pequeños cuando llegaron a nuestra casa, la memoria silvestre estaba bien metida en sus psiques, y toda la vida de lujo en el mundo no lo pudo cambiar. Aproximadamente seis meses después de que nos dimos cuenta que eran jaguarundis, uno de ellos se fue. Simplemente salió de la puerta un día y nunca regresó. Diane dice que era Pocus. Exactamente un mes después, Hocus salió. No notamos nada diferente hasta la hora de comida en la tarde cuando no apareció. Diane siempre esperaba que regresaran, pero yo sabía que habían salido para siempre. El instinto silvestre estaba bien metida en su sangre y ya estaban donde nacieron para estar. Yo estaba feliz por ellos.
Menos de un mes después de su salida, uno de nuestros ex mascotas negras regreso a la casa para una última mirada. Diane lo vió cerca del portón temprano una mañana. Él miró hacia la casa, miró a Diane, se dió vuelta y volvio a la vida silvestre. Como seis meses depués yo andaba caminando por un sendero de un bosque cerca de nuestra casa cuando un gato negro entró el sendero a menos de dos metros adelante. Paré y observé. El gato me miró directamente en el ojo. “¿Hocus? ¿Pocus?” llamé. El gato no dió seña ninguna de alarma pero tampoco dió seña de reconocimiento. El extraño gato negro, atravezó el sendero medio agachado y se metió al bosque el otro lado. Nunca volvió a ver hacia atrás.
- by Jack Ewing
The Merriam-Webster online dictionary defines the word “sustainable” as: “of, relating to, or being a method of harvesting or using a resource so that the resource is not depleted or seriously damaged.”
The word has been in use for a long time, at least since 1727 according to Merriam-Webster. In recent years, with increased interest in our environment and concern over the rate of depletion of our natural resources, the word has come into popular usage. Information about how to live sustainably is readily available, as are products for sustainable ways of doing things. Energy efficiency is of utmost importance followed by water efficiency, social responsibility, general environmental friendliness and others.
This Black Iguana (Ctenosaura similis) likes to sun himself at the entrance to Hacienda Barú Lodge.
We call him “The Boss” because of his attitude of superiority.
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